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SUDORACIÓN EXCESIVA (Hiperhidrosis)
 
   

La sudoración excesiva o hiperhidrosis es un Rasgo hereditario que afecta a un 1% de la población. Es una afectación desagradable, que puede repercutir negativamente en la vida profesional, social y personal de los afectados. 
Aparte de incrementar el olor corporal, la ropa se mancha con mucha facilidad, lo que también puede ser causa de gastos innecesarios. 

La solución moderna es el uso de la toxina botulínica (Botox ®, Dysport ®, Azzalure ®, Xeomin ®, Vistabel ®), una medicación de prescripción que, inyectada por un médico con experiencia y formación adecuada puede reducir dramáticamente el exceso de sudor. La toxina botulínica es una proteína purificada natural que actúa bloqueando la secreción de acetilcolina en los nervios conectados a las glándulas sudoríparas. 

 
Causas de sudoración excesiva 
La hiperhidrosis está causada por una actividad anormal de las glándulas sudoríparas ecrinas de la piel. Las glándulas ecrinas se encuentran en la piel, en varias concentraciones, dependiendo del área. Se encuentran mayoritariamente en las palmas de las manos, la planta de los pies y las axilas, en un total de unos 2-4 millones de glándulas por persona. Su función es la de mantener estable la temperatura corporal en casos de calor ambiental o incremento de la actividad física. 

El sudor se evapora sobre la piel provocando un intercambio térmico entre la sangre de los vasos cutáneos exteriores. Esto quiere decir que la sangre se enfría cuando pasa cerca de la superficie de la piel, contribuyendo a un descenso de la temperatura del cuerpo. 

La sudoración se puede medir en litros por hora 
Aunque las glándulas son normales, en casos de hiperhidrosis están afectadas por un estímulo excesivo por parte de los nervios del sistema nervioso central, situados en el hipotálamo. Rodeando las glándulas sudoríparas hay células mioepiteliales que se pueden contraer al recibir un estímulo de los nervios simpáticos. Al contraerse, el sudor es expulsada al exterior a través de los poros. Estos nervios utilizan acetilcolina para estimular las células. Aquí es donde el tratamiento con toxina botulínica actúa, ya que al bloquear la secreción de la acetilcolina, las glándulas sudoríparas no pueden expulsar el sudor. 

  Tratamientos tradicionales de la hiperhidrosis 
Las opciones de tratamiento de la hiperhidrosis incluyen cloruros de aluminio en fórmulas desodorantes, iontoforesis, y medicaciones como el glicopirrolat o la clonidina. El tratamiento tópico tiene un éxito limitado, mientras que las medicaciones pueden dar efectos secundarios desagradables como sequedad de boca y alteraciones visuales, además de eficacia limitada sobre la hiperhidrosis. 

Las opciones quirúrgicas son la escisión directa de la piel afectada o la simpatectomía, que consiste en cortar los nervios que controlan la sudoración. La cirugía tiene un abanico de posibles complicaciones graves, tales como la perforación pulmonar (neumotórax), el síndrome de Horner, daños a los nervios adyacentes o cicatrización visible que limita los movimientos y provoca una recuperación prolongada. 

Tratamiento de la hiperhidrosis con toxina botulínica 
Para diagnosticar y determinar la zona afectada por la hiperhidrosis, se hace previamente una prueba llamada "Starch-iodine test", que es indolora y no invasiva. Una vez el test se ha llevado a cabo, la medicación se inyecta con una jeringa estéril de un solo uso, utilizando una aguja finísima. Las inyecciones son intradérmicas, y se reparten por la zona afectada de manera uniforme. 

Es un procedimiento rápido, simple y efectivo. Al cabo de unas 48 horas, la mayoría de pacientes notan una reducción de la sudoración que puede durar 3-6 meses. En algunos casos, los resultados óptimos pueden durar hasta un año. 

Riesgos y efectos secundarios 
El tratamiento utiliza una medicación de prescripción médica exclusiva, por lo tanto sólo se puede prescribir por un facultativo. Las inyecciones deben administrarse por una médico con experiencia y formación acreditada. 
Pacientes con patologías de transmisión neuromuscular, glaucoma, infecciones, madres lactantes y embarazadas, entre otras condiciones médicas, no son buenos candidatos para el tratamiento. 
Posibles efectos secundarios: hematomas en la zona inyectada, inflamación, alergia a la medicación, infección, afectación de músculos periféricos, debido a la migración accidental del producto inyectado. 
Los efectos de la toxina botulínica duran unos 3-6 meses. Después de este período, se necesitará repetir el tratamiento para reducir otra vez la sudoración excesiva. Recomendamos que contactes a tu médico para comentar tu situación individual. 

Fuente de información: archivos del BCAM (British College of Aesthetic Medicine), 2017.

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